Monumentos y patrimonio

Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción

El primigenio templo garrovillano se construyó bajo los preceptos del románico tardío, como vemos en otras iglesias de la zona, y su culto se consagró al Apóstol Santiago el Mayor. Durante el siglo XIV el crecimiento de la población de la Algarrobilla, después La Garrovilla, hizo que se planteara la necesidad de construir uno nuevo o ampliar el que ya se tenía, pero la escasez de documentación impide saber qué se hizo. Lo cierto es que la iglesia actual sería iniciada a comienzos del s. XVI, como las de Arroyo de San Serván y Valverde de Mérida, pero a diferencia de esas poblaciones citadas, aquí no se ha conservado ni rastro de anteriores templos parroquiales. Fue entonces cuando se la dotó de una portada plateresca y de esta época se conserva un espléndido sagrario de mármol de estilo gótico flamígero.

iglesiaExterior

La iglesia se erigió en la parte más alta de la villa y hoy se encuentra rodeada de un atrio. Frente a su portada se levanta una cruz de granito. En cuanto al cuerpo del edificio, la mampostería reforzada por contrafuertes de granito sirve para levantar los muros. La única nave del templo se cierra con una bóveda de medio cañón y marcados arcos fajones, mientras que las bóvedas del altar y la capilla bautismal conservan los nervios cruzados de la obra tardo-gótica. Al exterior una cubierta de teja a dos aguas y sobre la portada principal en los pies del templo se erige orgullosa la torre campanario. Esta torre se compone de tres cuerpos, el inferior, en que se abre la portada principal, está además horadado por una ventana cuadrangular que da luz al coro, el intermedio no cuenta con ningún ornato excepto un vano circular abocinado y el cuerpo superior, que es el campanario propiamente dicho, se compone de dos arcadas en cada una de sus cuatro caras y sendos pináculos en sus esquinas. La torre se cierra con una cubierta piramidal, común en la Baja Extremadura, que tras un reciente remozado aparece enlucida.

La portada plateresca seguramente se deba a un artista emeritense que trabajaría entre 1530 y 1545, ya que la coetánea concatedral de Mérida, bajo la advocación de Santa María, cuenta con tres motivos escultóricos de las mismas características y posturas que la obra garrovillana. Un vano con arco de medio punto se enmarca en doble arquivolta, la interior decorada con mofletudos rostros de angelotes y la exterior con más querubines de cuerpo entero y en una gran variedad de posturas y actitudes: sentados, reclinados, vistos de frente y perfil… Por las jambas caen candelieri cuyos florecimientos vegetales nacen en cráteras y rematan en motivos animalísticos y rostros masculinos. En las enjutas sendas cruces de la orden santiaguista quedan bien visibles. Dos registros verticales en los laterales presentan diversos motivos distintos: el del interior presenta animales fantásticos, cabezas antropomórficas de perfil, leones rampantes, dragones,… y el exterior con más candelieri de tradición italiana. Un friso con decoración simétrica de roleos vegetales, veneras y angelotes sosteniendo la vasija de Nuestra Señora la Virgen da paso al remate superior de la portada. Enmarcando un vano cuadrangular, que desde hace poco luce una vidriera con la imagen de la patrona, dos columnillas de fustes profusamente decorados sustentan un frontón triangular con la omnipresente venera en el centro. El vano de la ventana se perfila con una serie de modulaciones y un friso vegetal de candelieri, y hay que reseñar que varios pináculos de reminiscencias góticas rematan los dos frontones en una convivencia estilística muy común en la arquitectura española de inicios del siglo XVI. En definitiva, es una portada plenamente plateresca con cierto sabor barroquizante.

La portada sur, de estilo gótico, carece de monumentalidad y es conocida popularmente como Puerta del Sol. Está formada por un arco rebajado, una moldura con forma de arco conopial, un alfiz y un largo rosario de bolas, elemento éste propio del gótico isabelino. Del exterior del templo también son reseñables dos ventanas altas de estilo mudéjar que dan luz al altar, una de arco de herradura y la otra de arco conopial enmarcado en alfiz. Hoy aparecen aisladas y muy retocadas tras diversas restauraciones.8

Interior

Al penetrar en la iglesia nos encontramos con el nártex-sotocoro, una entradita de 4,50 x 2,85 metros, y tras ella se accede a la única nave, de casi 30 m de largo por unos 11 de ancho. El espacio se cubre con una airosa bóveda de medio cañón y marcados arcos fajones de granito que apoyan en cinco pilastras y la dividen en seis tramos. A los pies, en el lado de la epístola, se encuentra la capilla bautismal con su alta puerta de arco de medio punto. Las jambas presentan estrechas columnillas adosadas que quedan rematadas por capiteles de decoración vegetal a los que se superponen dos caras grotescas. El intradós se rellena con un friso de candelieri alternados con más figuras grotescas. La pila bautismal del interior está hecha de piezas de granito reutilizadas: basa de columna romana, fuste torso (quizá de columna visigoda) y taza semiesférica sin ninguna decoración. En la pared lateral de esta capilla se abre una puerta hacia un cuarto construido a mediados del XVIII. Al otro lado de la entrada y bajo la sencilla escalera pétrea que da acceso al coro y el campanario se conserva un sarcófago rectangular sin más interés que su antigüedad, ya que se cree visigodo.

Un elemento reseñable es el espléndido sagrario-alacena del lado del evangelio del altar. Hecho en mármol grisáceo veteado, se compone de un vano polilobulado sobre el que se desarrolla una tracería flamígera del gótico tardío y cuatro pináculos en los que apenas se distinguen ya las formas antropomórficas que los constituían. Otra obra de escultura pétrea es el púlpito de piedra situado a mitad de la nave en el lado del evangelio. Su desgaste y tosquedad lo remiten seguramente al primitivo templo románico y consta de un grueso fuste de mármol coronado por un capitel tallado con cinco cabezas de león ya apenas reconocibles. Encima otros dos cuerpos de granito van ensanchándose en altura hasta la base del púlpito, el primero con decoración vegetal y el superior con cuatro cabezas de carnero separadas por sintéticas figuras geométricas. Por último, citar una pila de agua bendita en la entrada, con pie de mármol afacetado y una gran cruz de Santiago en la taza.9

ermitaErmita de San Isidro Labrador

La ermita de San Isidro Labrador, patrón de agricultores y campesinos, fue inaugurada el miércoles 15 de mayo de 1957. Se levantó junto a la ribera del río Lácara en el terreno de la finca Mancha de las Vacas, a 4 km al oeste de la localidad, en medio de un paraje entonces poblado por encinas y olivos.

El templo consta de una única nave de planta cuadrangular, su interior está iluminado por ocho ventanas altas, la portada se enmarca con un abocinamiento en forma de arco carpanel y su fachada se corona con una espadaña que alberga dos campanas. La obra original tenía un exterior de piedra vista, pero en 1960 se le adosaron dos porches y un arco sobre la portada principal, tras lo que la obra se enfoscó en su totalidad. En su sencillo interior destacan los arcos formeros de medio punto que articulan las paredes laterales. Hacia mediados de la década de 1960 el terreno circundante se parceló y se puso en cultivo, por lo que se comenzaron a arrancar las encinas y los olivos.

En 1969 se celebró la última romería en la finca original, aunque se continuaron celebrando anualmente las misas en honor a su santo patrón. Desde 1998 los garrovillanos vuelven a celebrar en sus inmediaciones la romería del 15 de mayo. Entre los años 2000 y 2001 el recinto de la ermita se cercó y en 2002 se amplió el terreno para la romería con la plantación más de más de cien olmos. La última intervención importante en la ermita se produjo en 2003, cuando se techaron con tejas los porches laterales y se colocaron los azulejos con el nombre del templo sobre la portada.

Pilar romano

El conocido como Pilar romano o Pilar de la Sal es un abrevadero para el ganado que se encuentra junto al arroyo Salado. A pesar del nombre, no se conoce la fecha de su construcción y ésta puede datar de períodos posteriores a la Edad Antigua. Su agua proviene de un pozo abierto en su extremo techado.